En los inicios
del siglo XVIII, se empieza a tomar en cuenta las tendencias arquitectónicas
de España, con los estilos Andaluces, que representaban distribuciones
de Patios o Corredores Interiores con sistemas de dormitorios en
los costados, muy poco utilizados en los periodos anteriores, a
este fenómeno podría considerarse como: “Inserción
de patrones habitaciones o de construcción”, también
se consideran detalles en la construcciones de soluciones habitacionales
como áreas de servicio, lavanderos, todo esto con el estilo
original español. Considerando los cambios de distintos propietarios
y/o dueños, donde cada uno aportaba gustos y comodidades,
lo cual modifico la estructura del hogar desde su origen hasta el
ultimo etapa.
La
distribución espacial era esencial para la supervisión
de las personas que laboraban dentro de estas casas, para ello se
diseñaron corredores, pasillos, ventanales, que le daban
al espacio interior mayor amplitud. Posterior a esta aplicación
de técnicas constructiles se procede a la diferenciación
de los estilo aplicados en los tipos de construcciones, esto se
debe a que en la ciudades como Valencia, Caracas, Barquisimeto,
Cumana, se empleaba la construcción de casa con patios centrales
internos, en otros casos las soluciones habitaciones se utilizaban
otros patrones de construcciones con patios exteriores separados
ya sea por muros pequeños o por otro tipo de división.
Ciudades
como Coro Edo. Falcón, Puerto Cabello, Valencia (Edo. Carabobo)
de Venezuela, son ciudades que tiene un parecido arquitectónico
que nos lleva a edificaciones de plantas fabricadas abajo para la
servidumbre y la parte alta para la familia. Se narra en la historia
que las edificaciones a orillas de mar o portuarias se confeccionaban
de arenisca de coral, así como muchas veces se encuentran
vigas y pisos los cuales eran suministrados por el desvalijamiento
de alguno barco o cualquier otra embarcación naval que sirviera
como soporte para los hogares, haciendo uso de sus maderas para
fundar vigas o bases estructurales para la nueva construcción.
Capitalismo
de la época.
En
1867 se inicia la gran avanzada de las construcciones, “la
gran edificación urbana”, el punto referencial de esta
expansión es la Esquina de Jesuitas, de allí se fueron
enrumbando todas las edificaciones de la mitad del siglo XVIII en
la Ciudad de Caracas, siendo uno de los precursores más importante
fue Don Diego de Lozada pionero de los auges constructivos y urbanísticos
de la época.
Para aquel entonces los grandes capitalistas
se ubicaron en Haciendas de Cacao, Maizales, Algodoneras y otras
de relevancia económica. En este periodo ya existía
la casa del Dr. Felipe de Llaguno, la casa de Don Diego Bertodano,
la residencia del Maques del Toro y la Carmelita del Conde de Tovar,
estas últimas se caracterizaban por sus novedosos y vistosos
acabados realizados en materiales de Ornato, los mismos distinguían
a los poderíos que asentaban en estas regiones.
La
unidades familiares tenían diversas connotaciones, de estas
ideas se desprenden varios conceptos uno de ellos fue el de “familia
extendida y habitando un solo espacio”, otro de los conceptos
aplicados para aquella época fueron muy específicos,
se relata que los jóvenes con edades comprendidas entre los
14 y 16 años de edad eran considerados como señores
los cuales mantenía a su nueva familia con el resto; también
se mantuvo el concepto de cuarto de aislamiento donde eran puesta
mujeres embarazadas o enfermos, posterior a esto las funciones de
la casa habitacionales se podrían tomar diversas observaciones,
donde se mencionan pormenores como que los Señores, hacían
llegar a los invitados primero a la Oficina ( Primera Habitación
de la Entrada a la derecha), y luego se podía acceder al
resto de la unidad habitacional. Desde este despacho el dueño,
atendía a sus clientes y se respetaba el espacio habitacional
de la casa.
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